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| Las Familias |
El Dr. Octavio Fernández Mouján propone la siguiente clasificación de la familia según su modalidad de relación:
A. Familias aglutinadas.
B. Familias uniformadas.
C. Familias aisladas.
D. Familias integradas.
Familias aglutinadas
Son familias en las que sus miembros se encuentran poco discriminados, y al carecer cada uno de identidad propia, las interacciones entre ellos se vuelven algo rígidas. Los límites entre los miembros son poco claros, mas bien difusos.
El rol materno prepondera por sobre el paterno, sobretodo porque estos sistemas intentan mantener al grupo unido y regular los afectos. Como consecuencia, predominan las "normas maternas", es decir, los cuidados corporales, la satisfacción de necesidades elementales y el manejo de los sentimientos y las emociones.
Como dan más importancia a la estabilidad del grupo y al bienestar de la familia cuando surge algún conflicto en un miembro o subsistema (como por ej. madre-hijo o marido-mujer) se aplaca y niega para evitar desestabilizar todo el sistema. Esto complica la resolución de los mismos ya que se postergan para no interrumpir la "paz familiar".
La ideología subyacente a estas familias es el concepto de una vida tipo 'clan' que ha de conservarse a toda costa.
En general estas familias desconfían de los extraños a su grupo, a lo nuevo. Hay una incapacidad de contención individual, dado que el único aprendizaje de contención es el grupal: se sobrevalora el grupo y se reprimen los intentos de individualización de cada uno de los miembros.
Se impide y sabotea a los hijos la relación con el afuera, con los amigos, es mejor no salir.
Como consecuencia, da a sus miembros la sensación de "vida reducida" y de familia celosa. La comunicación se caracteriza por ser poco reflexiva y por poseer una fuerte carga emocional.
Familias uniformadas
Estas familias tienen una alta tendencia a la individuación con exagerado sometimiento a una de las identidades personales que busca uniformar al resto.
La relación entre los miembros es rígida, estereotipada e insatisfactoria por ser impuesta por la figura preponderante, que en la mayoría de los casos es el padre. Es quien establece los roles que quedan fijos y de los que parece difícil escapar. Cada uno cumple un papel dentro de la familia y lo seguirá haciendo a pesar de sus esfuerzos de escapar de él. La exigencia del padre, deriva justamente de que se espera que cada uno cumpla con el rol que le ha sido asignado. Por esta razón están exacerbadas las "normas paternas" que implican el aprendizaje de roles sociales, la administración de autoridad y de justicia.
Esto lleva a la incomunicación, en donde se buscan efectos más que respuestas dialogales. Los mensajes suelen ser órdenes y respuestas.
Los problemas son reprimidos o expulsados.
La ideología subyacente a este grupo familiar es exigirse para diferenciarse. Nos sugieren la idea de un patriarcado en donde se idealiza el rol masculino.
Familias aisladas
Predominan las individualidades como entes aislados del grupo, y no logran conformar una familia como una unidad con identidad propia. Los roles están aislados, "cada uno hace su vida", con lo cual las normas y los valores pierden importancia. So lo contrario a las familias aglutinadas, ya que su límite con el exterior es difuso, lo que hace que haya serias dificultades de continencia y que predomine una fuerza expulsiva y centrífuga.
Cuando alguien tiene un conflicto no encontrará apoyo y contención dentro de la familia, entonces lo buscará en su círculo social. Sólo si esta red de contención externa funciona adecuadamente, entonces la persona podrá enfrentar estas situaciones sin mayores dificultades.
Los mensajes poseen poco contenido afectivo y las relaciones en general son satisfactorias porque las metas de dicha familia son muy pobres: tener un lugar en donde estar.
Los problemas son inhibidos.
La ideología que subyace es el individualismo absoluto.
Familias integradas
En este grupo familiar hay un equilibrio inestable entre las identidades grupales y las individuales. Se habla de un equilibrio inestable en estas familias, ya que se ven constantemente amenazadas por los cambios que son impuestos desde el exterior, así como desde su interior.
Hay momentos en los que prepondera lo individual sobre lo grupal y en otros pasará lo contrario. Esto depende del momento evolutivo, o crisis accidental que la familia atraviesa.
Los roles son tan flexibles que se pueden adaptar a las situaciones que se presenten para contener los problemas que surjan. La familia es fuerte ante los cambios porque posee recursos para afrontarlos.
Los patrones de conducta de la familia son flexibles, ya que se adaptan a las circunstancias. Por ejemplo, cuando los hijos entran en la etapa de la adolescencia la familia se ve obligada a modificar muchas de sus reglas y costumbres, y esto permite que su hijo se sienta contenido y comprendido, al mismo tiempo que la familia se desarrolla y crece junto a él.
Si en cambio, prefirieran ignorar dicho momento evolutivo, o siguieran operando con las mismas pautas de conductas, la rigidez de sus respuestas llevaría al quiebre del equilibrio familiar.
Las crisis suelen conducir a cambios que dejan importantes beneficios. Estas familias comparten un conjunto de valores y creencias que hacen a la identidad familiar, que a su vez contiene a las identidades individuales.
La carga emocional es regulada por el grupo, las discusiones son explícitas y posee capacidad reflexiva.
La ideología subyacente es la aceptación de la lucha generacional que cuestiona privilegios.
Por último, podemos concluir que las familias sanas son las llamadas familias funcionales, y que sean sanas no implica que sean perfectas y que no tengan problemas, sino que son aquellas familias que tienen la capacidad de registrar sus disfunciones y actuar para resolverlas, ya sea con recursos propios o extrafamiliares (como por ejemplo, pedir ayuda a un terapeuta).
En estas familias está claro quién es quién y qué rol cumple dentro del sistema familiar. Los padres asumen sus papeles de padres y adultos para que sus hijos puedan ser niños e hijos. Esto es fundamental dado que si estos roles se encuentran tergiversados los padres no pueden contener a sus hijos y dejan que ellos mismos se cuiden por sí solos, y al mismo tiempo sean una suerte de padres de sus padres.
De esta manera, que cada miembro de la familia ocupe el rol que le corresponda y que se encargue de las responsabilidades que ello implica es expresión de salud y madurez emocional en una familia.
Hay buena integración familiar, no hay ni fusión ni confusión. Cada miembro es tratado como una persona con características propias. La comunicación se caracteriza por ser clara y fluida, y permite el espacio para las diferencias, el error y la creatividad.
El poder es compartido, los límites entre cada miembro y cada subsistema son claros y están bien definidos. Al mismo tiempo los padres logran un buen nivel de satisfacción sexual y acercamiento emocional, privilegiando su vínculo por sobre los demás. Mientras que en las parejas disfuncionales uno de los miembros suele entregarse íntegramente al trabajo o a la crianza de los hijos, y esto es una manera muy usada para encubrir las dificultades entre ellos.
El clima general es positivo, de espontaneidad. Hay intercambio con el mundo exterior a la familia que permiten enriquecerla (relaciones con amigos, instituciones recreativas, relaciones laborales).
En las familias sanas los padres son capaces de ser un buen sostén emocional para sus hijos y los estimulan para que sean independientes y alcancen la felicidad a través de la autorrealización. Los padres pudieron separarse de sus progenitores para formar su propia familia y esperan el mismo camino para sus hijos.
Además cabe aclarar que la tipología de familia aquí descripta nunca aparece en la realidad como estos tipos puros, sino más bien se pueden encontrar ciertas características que predominan y que las hacen más parecidas a cierta categoría. Cabe resaltar que una familia disfuncional puede serlo sólo en ciertas circunstancias, mientras que en otros momentos puede resolver con éxito los conflictos que enfrenta.
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Fecha de publicación
20 de Noviembre de 2000
Bibliografía
C. Zingman de Galperín, "Modalidades de funcionamiento familiar", Editorial Belgrano; Buenos Aires,Argentina, 1996.
Octavio Fernández Mouján, "Abordaje teórico y clínico adolescente"; Editorial Nueva Visión; Buenos Aires, Argentina; 1997.
P. Steinglass, L. A. Benett, S. J. Wolin y D. Reiss; "La familia alcohólica"; Editorial Gedisa; España; 1997.
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