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| Hipnosis |
A través de la historia el término hipnosis se ha asociado erróneamente a quimeras y leyendas.
A pesar de esto, su éxito como forma de terapia y como método de investigación para recuperar recuerdos perdidos y modificar percepciones internas, ha mantenido su utilización hasta el día de la fecha.
La división de hipnosis psicológica de la Asociación Psicológica Americana definió, en su boletín de otoño de 1993, a la hipnosis como un procedimiento durante el cual un profesional de la salud sugiere a una persona a experimentar cambios de sensaciones, percepciones pensamientos, o comportamientos. El contexto hipnótico se establece generalmente por un procedimiento inductivo, que suele incluir sugestiones para relajar, calmar y proveer una sensación de bienestar. |
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Rubin y McNeil comprenden a la hipnosis como un estado alterado de conciencia y de sugestionabilidad incrementada, en el cual la persona hipnotizada puede verse influido a comportarse y experimentar las cosas de maneras diferentes a como lo haría en un estado normal de vigilia. Este estado se logra a través del uso de ciertos procedimientos por parte del hipnotizador.
Milton Erickson, entiende a la hipnosis como un estado psicofisiológico particular, en el cual se establece una situación de carácter singular entre el paciente y el hipnólogo, de manera que éste induce en el primero fenómenos psíquicos, somáticos y vegetativos.
La relación que existe entre el hipnotista y el sujeto será de cooperación interpersonal, basada en consideraciones razonables mutuamente aceptables.
En contraposición a la creencia común, la persona hipnotizada o en trance hipnótico, puede pensar y actuar apropiadamente, o aún mejor, que cuando se encuentra en un pleno estado de conciencia, puesto que se encuentra libre de distracciones, atendiendo intensamente a la tarea en cuestión.
Existe un gran número de investigaciones experimentales extensas y confiables que desacreditan la posibilidad de utilizar la hipnosis para propósitos antisociales, ya que la sugestión hipnótica sólo es efectiva si la persona así lo desea.
La hipnosis es concebida como una herramienta de abordaje y tratamiento en el contexto de una terapia, que será utilizada por el profesional según su criterio y formación. Como técnica es empleada por profesionales de diversos marcos teóricos, además de ser indicada para distintos tipos de padecimientos y trastornos.
Historia
La historia de la hipnosis se remonta a 1500 años ad., cuando los egipcios recurrían a una terapia similar a la hipnosis como herramienta médica. Pero es recién en el siglo XVIII cuando se comienza a utilizarla en occidente por un médico alemán llamado Franz Anton Mesmer, nacido en 1734. El mesmerismo fue reconocido por sus curaciones mediante métodos nada ortodoxos los cuáles se basaban en la premisa del "magnetismo animal". Este sería una especie de fluido invisible que pasaba entre el sujeto y el hipnotizador, una fuerza procedente del cosmos que penetra a todos los cuerpos y llena el universo. Mesmer asocio el magnetismo animal con la fuerza de los imanes, por lo que los aplicaba al cuerpo con el fin de restablecer la salud. A pesar que la existencia del magnetismo animal nunca fue probada, estas técnicas eran muy efectivas en pacientes con histeria de conversión, por lo que fue muy popular en su época y tuvo varios excéntricos seguidores.
Alrededor del 1840, James Braid, un médico escocés, acuño el término "hipnosis" (hypnos en griego significa sueño), debido a que creía que el individuo se encontraba en un estado particular de ensueño.
No obstante, es en el siglo XIX, gracias a un famoso psiquiatra francés, el Dr. Charcot, que la hipnosis, como disciplina, cobró importancia en el mundo científico. Él concebía al hipnotismo como un estado fisiológico especial.
Mediante la hipnosis Charcot era capaz de realizar curaciones a pacientes diagnosticados de locura, que luego se darán a conocer como casos de histeria. Por esa misma época, varios médicos, que adoptaron esta técnica como modalidad de trabajo, lograron grandes resultados en miles de personas con diferentes tipos de enfermedades.
Es del mismo Charcot, que el Dr. Sigmund Freud aprendió sobre la utilización de la hipnosis. Después de varios años de emplear la hipnosis para ayudar a sus pacientes a recobrar recuerdos reprimidos, Freud descubre un proceso denominado abreacción, en donde el paciente revive sucesos traumáticos bajo hipnosis. Igualmente, luego de unos años, descarta la hipnosis por considerarla una técnica de escaso valor terapéutico. En cambio, suplanta a la hipnosis por una técnica de invención suya, la asociación libre.
Por esta razón, la hipnosis queda desplazada por unas décadas, debido a que ambas disciplinas, psicoanálisis e hipnosis, quedaron contrapuestas.
En la primera guerra mundial, por la masividad de soldados que padecían lo que se llamó neurosis de guerra, y la urgencia con la que se necesitaba que esos mismos soldados estuvieran en condiciones de combatir, es que dos psiquiatras ingleses, Wingfield y Hadfield comenzaron a experimentar con una herramienta hipnótica llamada remoción directa del síntoma, a través de la cual muchos se recobraban. Esta técnica consistía en hacer volver a la mente consciente a los acontecimientos que indujeron al trauma.
Fue a partir de ese momento que la hipnosis empezó a ser reconocida oficialmente por la medicina y la psicología.
Hoy en día, la enseñanza y la práctica legal de la hipnosis esta permitida en países como Argentina, Italia, Gran Bretaña, Rusia y los Estados Unidos.
Estado de trance hipnótico
Las personas responden a la hipnosis de diferentes maneras. Algunos la describen como una experiencia de alteración del estado de consciencia, mientras otros la perciben como un estado normal de atención focalizada en la cual se sienten relajados y calmos.
El estado en el cual se encuentran las personas bajo hipnosis se denomina un estado de trance hipnótico. Durante el mismo, las personas se encuentran en un estado placentero de relajación importante, despreocupados de todo y concentrando sus recursos mentales en el foco propuesto por el terapeuta.
Además de fenómenos espontáneos como aumento de la sugestionabilidad, disminución del ritmo respiratorio, durante el trance hipnótico se puede inducir:
Amnesia o hiperamnesia
Anestesia e hiperestesia
Catalepsia
Visiones y audiciones auditivas
Regresión de edad
Modificaciones del sistema inmunológico
Milton Erickson, reconocido avanzado en el campo de la inducción hipnótica clínica, considera al trance hipnótico y a la hipnosis como experiencias normales que se pueden desarrollar naturalmente durante períodos de introspección.
Él reconoce que la inducción al trance posee tres finalidades, siendo estos principios clave de la inducción:
Reducir el foco de atención (generalmente se utiliza para enfocarla hacia ciertas realidades internas)
Facilitar modificaciones en los patrones habituales de dirección y control
Facilitar la receptividad de los pacientes a sus propias asociaciones internas y habilidades mentales que pueden integrarse en respuestas terapéuticas
Existen diferentes grados de respuesta hacia las sugestiones hipnóticas, lo que se denomina hipnotizabilidad o susceptibilidad hipnótica. La mayoría de las personas pueden ser hipnotizadas en cierto grado, pero existe alrededor de un 10% de personas que no pueden alcanzar el nivel profundo de trance hipnótico. Para medir la hipnotizabilidad de un individuo existen escalas que suelen ser utilizadas en las primeras entrevistas de consulta, mediante las cuales se estima si la persona es alta, mediana o bajamente susceptible a la hipnosis. Igualmente, se cree que personas poco hipnotizables pueden mejorar su susceptibilidad mediante el entrenamiento y la práctica de sus respuestas a las sugestiones.
El estado de trance posee distintos niveles, como ser ligero, medio o profundo. En todos los grados de trance se produce una distorsión del tiempo, siendo más intensa en el trance profundo. En un trance ligero se producen cambios en la actividad motora, en donde se pueden sentir los músculos relajados, y se puede hasta llegar a inducir la parestesia (sensaciones anormales que se experimentan en la piel, especialmente hormigueo).
El trance medio se puede singularizar por la sensación de disminución del dolor, además de amnesia parcial y hasta completa.
Al trance profundo se lo relaciona con experiencia visuales y/o auditivas inducidas y anestesia profunda.
Usos, indicaciones y contraindicaciones
Por su habilidad para la sugestión, la hipnosis ha sido descubierta como efectiva para una variedad de problemas que envuelven emociones, hábitos y hasta respuesta físicas involuntarias.
La hipnosis como herramienta para el tratamiento psicológico, permite acortar el mismo, disminuyendo el sufrimiento, aliviando tensiones, la angustia y el estrés.
Entre sus múltiples aplicaciones, la hipnosis es eficaz para:
Aliviar de casi todo tipo de dolor, sin importar la causa.
Inducir a la anestesia, por lo que se emplea en pre o postoperatorio.
Controlar la obesidad y las compulsiones, tanto como ayudar en el tratamiento de la anorexia y bulimia.
Controlar los trastornos asociados con sustancias, especialmente en el caso de abuso de alcohol y dependencia de nicotina.
Relajar en la desensibilización sintomática de pacientes con trastorno de ansiedad.
Tratar ataques de pánico.
Vencer fobias.
Tratar los trastorno de conversión.
Dominar episodios de terrores nocturnos, de insomnio y pesadillas reiteradas.
Aliviar síntomas de enfermedades psicosomáticas como el asma, verruga, prurito, afonía.
Asistir en los trastornos relativos al sexo como temores, frigidez, anorgasmia, impotencia psicológica, y secuelas de abuso y violaciones.
Mitigar los síntomas provocados por experiencias traumáticas.
Ayudar en el tratamiento psicológico para afrontar enfermedades terminales como el cáncer.
Reducir los efectos del estrés.
Como los pacientes se encuentran en un estado de dependencia atípica con el terapeuta durante el trance hipnótico, es muy probable que se desarrolle una transferencia fuerte, de vínculo positivo que debe respetarse e interpretarse.
En personas con dificultades relacionadas con la confianza básica, frágiles y con dificultades de afrontar la realidad la inducción al trance hipnótico esta contraindicada. Personas con personalidades paranoides, personas con problemas de descontrol, personalidades obsesivo-compulsivas, pueden desarrollar una transferencia negativa, ya sea hostil o amorosa hacia el terapeuta, razón por la cual se recomienda la no utilización de este tipo de técnica en individuos con estas características.
Otra consideración a tener presente es el sistema de valores éticos. Que los valores éticos del profesional sean seguros es importante especialmente para la hipnoterapia, debido al alto estado de sugestionabilidad y maleabilidad del paciente en trance hipnótico.
Hipnoterapia
La hipnoterapia moderna se basa en la inducción de un estado de trance que alcanza el nivel inconsciente de la mente, sobre el cual las personas no suelen tener control. Una vez en estado de alta sugestionabilidad, el terapeuta y la persona puede cambiar con mayor facilidad la forma de percibir a los problemas y promover nuevas formas de afrontarlos.
El estado que se alcanza en el trance hipnótico es muy similar a experiencias que ocurren naturalmente, como puede ser el soñar despierto o el quedarse sumergido en una novela. En esos casos, se bloquean todas las distracciones para concentrarse en un específico pensamiento, sentimiento, sensación o recuerdo.
En el trance hipnótico se puede rememorar recuerdos no accesibles a la conciencia, los que luego pueden servir para corroborar una hipótesis de trabajo en la terapia psicoanalítica, además de servir como catalizadores para futuras asociaciones.
A algunos pacientes se los puede inducir a una regresión en el tiempo, mediante la cual reviven situaciones experimentadas en su vida. En estado de trance el paciente puede describir el acontecimiento con la misma intensidad como la que lo vivió, experimentando, posteriormente, una sensación de alivio.
Para Milton Erickson la hipnoterapia es un proceso por el cual se ayuda a la gente a utilizar sus propias asociaciones mentales, recuerdos, potencialidades para lograr sus propias metas terapéuticas. Para esto el terapeuta debe explorar cuidadosamente los aprendizajes de vida, experiencias y destrezas mentales disponibles para enfrentar al problema, ya que cree que dentro de la persona existe habilidades y potencialidades que se encuentran si utilizarse o poco desarrolladas por falta de comprensión o de entrenamiento. Entonces la labor del terapeuta es facilitar la aproximación a la experiencia en el trance, con el fin de que la persona sea capaz de utilizar estas particulares respuestas internas para lograr metas terapéuticas.
Su abordaje de la hipnoterapia es un proceso en tres pasos, en donde el primer período es de preparación. Durante el mismo, el terapeuta explora el repertorio de experiencias de vida del paciente y facilita marcos de referencia constructivos para orientar al paciente hacia el cambio terapéutico. Le sigue el período de trance terapéutico, en donde se activan y utilizan los recursos mentales de la persona. Por último, se debe hacer un reconocimiento, evaluación y ratificación del cambio terapéutico.
Hipnosis en el tratamiento del dolor crónico
La medicina convencional no es eficaz para tratar algunos problemas de dolor crónico, de los cuales a veces no se tienen comprensión, y por lo tanto se necesitan de meses de pruebas de laboratorio y hallazgos físicos para realizar un diagnóstico.
Otros inconvenientes surgen de problemas de dolor cuya etiología los hace extremadamente difíciles de manejar, ya sea con tratamientos con drogas o quirúrgicos o la no existencia de tratamientos efectivos aunque la naturaleza y la causa del problema sean conocidos.
Otros problemas de dolor que sí pueden ser manejados por la medicina convencional, tienen efectos colaterales que el tratamiento es tan terrible como el dolor o que son sólo efectivos a corto plazo.
Mientras tanto el paciente necesita de tratamiento para que deje de continuar el proceso de destrucción psicológica ocasionado por el mismo dolor crónico.
Lo que se busca es un tratamiento que reduzca el sufrimiento de la persona sin interferir con las pruebas diagnósticas y sin crear dependencia a la medicación analgésica.
La hipnosis es una solución satisfactoria, puesto que es una herramienta valiosa para manejar psicológicamente el dolor, sin ninguno de los efectos adversos asociados con los tratamientos médicos de eficacia comparable. Esta bien documentado el nivel y el grado en que la hipnosis permite modificar la percepción del dolor, quedando rápida y completamente eliminado.
La experiencia de hipnosis puede ser terapéutica en sí misma, ya que puede proveer una experiencia de paz y comodidad, pero aunque las sugestiones analgésicas pueden ser exitosas en un corto plazo, para que los beneficios sean duraderos, se requiere que la hipnosis sea utilizada como parte de una más amplia intervención psicoterapéutica.
Hay que destacar que para un alivio duradero, es necesario la combinación del aprendizaje de analgesia hipnótica con otras intervenciones psicológicas que incluyan el reconocimiento de la situación de la persona y de los problemas que pueden estar encarando.
Igualmente, existe una controversia sobre si el control del dolor con hipnosis puede ser aprendido por la mayoría de las personas. Específicamente, se cree que una minoría de la población responde a la hipnosis suficientemente como para desarrollar un control efectivo del dolor.
No obstante, se sugiere que un abordaje hipnótico indirecto es capaz de superar cualquier tipo de susceptibilidad, debido a que hasta las personas menos susceptibles de ser hipnotizadas, pueden aumentar el umbral de dolor con este tipo de abordaje.
Mientras una sugestión directa implica decirle al sujeto lo que esta sucediendo y lo que le va a pasar, una sugestión indirecta es aquella en la cual ninguna respuesta es requerida directamente, sino que es implícita. Es una especie de invitación a la comodidad y a la relajación.
Según el Ph.D Barber, para alcanzar un control hipnótico del dolor hay que considerar cuatro técnicas de manejo hipnótico del dolor.
La primera es la analgesia o anestesia que puede ser creada e el individuo hipnotizado simplemente al sugerirle que la percepción del dolor esta cambiando, disminuyendo o que la zona afectada se esta adormeciendo de manera tal que el dolor esta desapareciendo gradualmente.
La segunda es la sustitución de la sensación dolorosa por una sensación deferente, menso dolorosa, que permite al paciente, frecuentemente, tolerar alguna sensación persistente en la zona pero sin sufrimiento. Personas que por alguna razón necesitan estar conscientes del estímulo dolor, se benefician más si la sustitución la sensación sustituta no es totalmente placentera, como por ejemplo, convertir un dolor neurálgico quemante en una picazón irritante.
La siguiente técnica es la de desplazamiento del dolor hacia otra zona del cuerpo, o en ocasiones, a alguna zona fuera del cuerpo. Este método le permite al individuo seguir experimentando la sensación en lugares menos vulnerables del cuerpo. Generalmente se basa en la menor vulnerabilidad psicológica de la zona o se le da a elegir a la persona durante la sugestión hipnótica.
Por último, se encuentra la disociación de la conciencia, que puede crearse cuando la persona no necesita estar activa o cuando por alguna condición el individuo permanece inmóvil, como por ejemplo, durante un procedimiento odontológico o en la última etapa de una enfermedad. Se puede enseñar simplemente a empezar a experimentar a sí mismo, psicológicamente, como si estuviera en otro tiempo, en otro lugar o en otra situación, como un vivido sueño diurno.
La efectividad de cualquier técnica hipnótica depende de la imaginación del paciente y de la habilidad del profesional para evocar y capitalizar esa imaginación. Con relación a la extensión en que la hipnosis será efectiva para el alivio del dolor a largo plazo, dependerá en gran medida de la habilidad dl profesional para motivar a la persona para el autocontrol y la autodeterminación.
Si bien el control del dolor puede significar removerlo totalmente con analgésicos o anestesia, muy a menudo implica modificar la particular experiencia de una cualidad del dolor, sensorial como afectiva, para que el sufrimiento sea aliviado. El dominar varios aspectos sensoperceptuales del dolor puede ayudar a la persona a descubrir maneras en las que el dolor puede aumentar o disminuir, cambiar o ser más tolerable. |
Bibliografía
Kaplan, H.; Sadock, B.; Grebb, J. (1997): "Sinopsis de Psiquiatría". Baltimore, Maryland, William Wilkins; Argentina, Editorial Panamericana.
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