Sanamente
Mejorar la Calidad de Vida
Inicio Contacto Mapa del sitio
SanaMente
Psicología, psicoterapia, psicoanálisis, terapia de grupo, ansiedad, depresión
Contacto
Lic. José Migali
15-4447-5027
Buenos Aires
Argentina
Lic. José Migali
Temas
Adopción
Afrontar enfermedad
Alcoholismo
Amor
Ansiedad
Bulimia - Anorexia
Celos
Conflictos de pareja
Conflictos familiares
Demencias
Depresión
Divorcio
Dolores de cabeza
Drogadicción
Droga: guía para padres
Duelo
El recién nacido
Embarazo
Esquizofrenia
Estrés
Hipnosis
Infertilidad
Inteligencia
Obesidad
Obsesión
Personalidad
Problemas en niñez
Psicofármacos
Psicosomáticas
Ser padres
Sexualidad
Suicidio
Tabaquismo
Temores - Fobias
Trastornos del sueño
Violencia familiar
Vocación
Volar sin miedo
 
Infertilidad
Infertilidad  
Se considera que una pareja sufre infertilidad cuando, luego de un año de relaciones sexuales sin utilizar ningún método anticonceprtivo, no logran el embarazo. El término infertilidad se refiere a una pareja y no sólo a una mujer, como suele considerarse usualmente. Incluye, además, a mujeres que han tenido por lo menos un hijo biológico. Los datos sobre esterilidad también abarcan situaciones en donde una mujer no puede llevar un embarazo a término y tiene un aborto espontáneo.

Como los hombres no dan a luz, el estigma de no poder tener hijos afecta de manera desproporcionada a las mujeres. Y son ellas quienes, debido a esto, sufren depresiones severas con más frecuencia.

El efecto de la infertilidad afecta profundamente el cuerpo, la mente, las relaciones y el espíritu. Por tal motivo, es necesario que el tratamiento para vencerla sea interdisciplinario (ginecólogos, andrólogos-urólogos, psicólogos, ecógrafos, etc.)

Aproximadamente 1 de cada 7 parejas casadas padecen de infertilidad. Según la American Society for Reproductive Medicine, en Estados Unidos hay cerca de 6.1 millones de personas con infertilidad.

Especialistas del equipo de ginecología del Hospital Posadas afirman que:

  • La probabilidad de lograr un embarazo en una pareja normal y joven es del 25 al 30% en el primer mes, del 63% en los primeros 6 meses, del 80% a los nueve meses y el 85% en el transcurso de un año. (De lo que se traduce, que quedar embarazada no es tan fácil como comúnmente se cree).
  • No todos los diagnósticos de esterilidad son definitivos, sino que algunos pueden revertir con un buen tratamiento. (Con tratamiento médico o quirúrgico apropiado, aproximadamente el 50% de las parejas infértiles podrán tener un hijo biológico).
  • Se conocen casos de mujeres que abortan en forma recurrente y espontánea. Cuestión desconocida por ellas mismas, sus maridos y familiares (es decir, no hay infertilidad, sino que quedan embarazadas y abortan naturalmente).
  • La mujer tiene el mandato social de "ser madre". En el hombre, este mandato, se asocia con potencia sexual y virilidad. Estos mandatos conducen a un estado tal que, a veces, las mujeres cubren la dificultad de sus maridos y se autoinculpan, aún a pesar de la depresión que puede causarles la imposibilidad de cumplir con esta "imposición".

    Cualquiera sea el curso de acción que haya seleccionado una pareja (desde un tratamiento médico, o psicológico hasta la consulta a un religioso), requerirá del apoyo y la colaboración de ambos miembros, de lo contrario, el tratamiento no podrá llevarse con éxito y la pareja puede concluir en un divorcio.

    Los tratamientos para la fertilidad permiten obtener cada vez mejores resultados. Por ej., el índice promedio de nacimientos por fertilización "in vitro" se ha incrementado de un 15% en el período 1994-1995 a 22.5% en 1997-98.

    La intervención de un profesional de salud mental es importante ante la noticia de la infertilidad de la pareja. Ya que puede colaborar en la superación de los sentimientos que provoca el diagnóstico de esterilidad, en el soporte del duelo que éste causa, etc. Les resultará penoso y difícil atravesar solos este duro momento.
    El deseo de tener un hijo
    El deseo de una pareja cuando busca un hijo puede ser variado. Las demandas de "paternidad" van desde el deseo de este hijo como un SUJETO, es decir, un tercero discriminado que se busca con el amor que une a la pareja, hasta el deseo del hijo como un OBJETO, o sea, un tercero que ocupa el lugar de una necesidad, por una demanda social, por el hecho de tener una panza.

    El ser o no padres biológicos, no debería ser el factor decisivo en la relación de una pareja. Se requiere de otros factores para unir a dos individuos. Las parejas que creen que tener un hijo biológico los unirá más, no perciben las cosas en forma auténtica.Las mujeres, desde su temprana edad, son educadas para crecer y tener hijos. Eso es lo que enseñan los programas de televisión, las revistas y la propia familia. Se las instruye a apreciar sus vidas y a sí mismas a través de los hijos. Al no poder cumplir con este mandato social y cultural es difícil encontrar aprecio y valorarse como quiénes son, con o sin hijos. Las mujeres deben tener en cuenta que la capacidad para tener hijos es sólo una de las formas en que son madres. Obviamente, que el ver a otras parejas con hijos va a causarles dolor.

    Otra razón fundamental para querer tener hijos es la necesidad de trascender en la vida (la inmortalidad). El hecho de tener descendientes y de dejar en este mundo una parte de sí mismos, o sea los hijos que son la "continuación del apellido", los provee de la sensación de inmortalidad por este "legado".

    En otros casos, lo que mueve a las personas a tener hijos es una irresistible fuerza instintiva.

    Un hijo puede enriquecer y dar un nuevo significado al vínculo matrimonial o a la vida en pareja, como prueba ante la sociedad de su amor y fertilidad.

    Los padres esperan, muchas veces, que su hijo realice aspiraciones y deseos que ellos no pudieron.

    También se pueden encontrar personas que quieran tener hijos para llenar huecos en sus vidas percibidas como vacías.

    La mayoría de los padres pretenden que todo suceda perfectamente, es decir, un embarazo mágico, un parto excelente, un bebé que casi no llore, un niño obediente, que no tenga ningún tipo de problemas. Todo esto es algo muy difícil de lograr, ya que la perfección no existe. Lo que debe preocupar es en el caso que cualquier cosa que suceda fuera de este esquema sea sentida como una falla o un fracaso.
    La pareja cuando acude a un el consultorio suele presentarse con diferentes tipos de demanda:

  • Una suele ser: "queremos un hijo ya". Como esperando una solución mágica. No tienen en cuenta los sacrificios corporales, psicológicos, espirituales y económicos a los que deberán enfrentarse. Generalmente se debe a no querer enfrentarse con el problema.
  • Otra demanda podría ser en la que hay un reconocimiento de los límites: la esterilidad, salvo un problema físico específico, no es algo que se cura mágicamente. Las técnicas buscan sortear las dificultades para quedar embarazada, pero el problema sigue estando.
  • ¿Qué pasa con la pareja?
    Se considera que una pareja tiene problemas de infertilidad cuando no logra el embarazo después de un año de tener relaciones sexuales regulares sin utilizar ningún sistema anticonceptivo.

    La edad es muy importante. Si la mujer tiene más de 30 años o alguno de los miembros de la pareja tiene ciertos antecedentes médicos (como enfermedades venéreas, dolor pélvico, exposición a sustancias tóxicas en el trabajo, hábito de fumar o drogarse, etc.), no es necesario esperar tanto tiempo.

    La fecundidad ha sido un don propio de la mujer a lo largo de la historia. Esto llevó a que, siempre que no se conseguía la gestación, fuera la mujer la culpable. Hoy en día, con el avance de la medicina, se sabe que tanto el hombre como la mujer pueden presentar problemas para lograr el embarazo. Por tal motivo se habla de "una pareja infertil", es decir, que existe una unidad con capacidad gestatoria.

    Por lo tanto, ambos miembros de la pareja deben ser estudiados simultáneamente, tanto el hombre como la mujer).

    El ginecólogo es quién detecta la infertilidad en la mujer. Para esto va a realizar un estudio completo de los órganos reproductores femeninos, de la regularidad de los ciclos menstruales y de otros parámetros que dan una idea exacta de la condición de la mujer para poder gestar (por ej.: temperatura basal, ecografía, biopsia de endometrio, test urinarios de LH y dosaje de progesterona, etc.)

    El urólogo-andrólogo procede de igual forma con el hombre, estudia la composición del semen y el estado hormonal, a partir de ciertos estudios de rutina (por ej. muestra de semen, análisis de sangre, etc.), y llega a una conclusión.

    Las parejas que reciben el diagnóstico de esteriladad suelen:

  • Aislarse.
  • Evitar ciertas situaciones (como reuniones, festajar el embarazo o parto de alguna pareja amiga, etc.).
  • Sentirse inadecuados (por ej.: "somos diferentes", o que amigos o familiares digan: "no hablemos de esto porque les puede hacer mal").
  • Padecer el "fenómeno de sala de espera", ya que se crean grupos autogestivos que hablan sobre todo, se pasan teléfonos. Se crea un sentimiento de paridad.
  • Causas de la esterilidad
    Frecuentemente, cuando la pareja consulta al médico, porque la mujer no puede quedar embarazada, éste descubre que la causa de esta imposibilidad es que la mujer se levanta inmediatamente después del coito para lavarse o higienizarse, o bien que el hombre tiene problemas de eyaculación. Otros problemas pueden ser la frecuencia con la que la pareja mantiene relaciones sexuales, o la posición coital, entre otras.

    Alrededor del 40% de los casos de infertilidad se debe a problemas en las mujeres, contra un 40% debido a problemas en el hombre. El 20% restante se reparten entre la infertilidad que resulta de enfermedades en ambos miembros de la pareja y aquellos casos en los que no se encuentra una causa.

    Entre las causas que provocan infertilidad en la mujer se encuentran:

  • Anovulación (un 30% de las mujeres con infertilidad presentan problemas de ovulación).
  • Problemas anatómicos (30-40%). Por ej.: daño en las trompas de Falopio o en el endometrio (tejido que recubre las paredes internas del útero).
  • Problemas inmunológicos, como la incompatibilidad entre el esperma del hombre y los óvulos de la mujer (en un 10% de los casos).
  • Muy poca o demasiada cantidad de la hormona tiroides.
  • Demasiada prolactina.
  • Exposición a toxinas ambientales.
  • Anormalidades congénitas.
  • Enfermedades venéreas.
  • Entre las causas que provocan infertilidad en el hombre se encuentran:

  • Producción insuficiente de espermas (los valores normales son de 20 millones por ml.).
  • Los espermas pueden ser anormales en su estructura o movilidad, lo que no les permite desplazarse, alcanzar o penetrar al óvulo.
  • Problemas inmunológicos (se analizan los anticuerpos antiespermas)
  • Del 5 al10% de las parejas presentan infertilidad sin causa aparente.

    El duelo por la esterilidad
    La primer respuesta a la posibilidad de no poder tener hijos es la desconfianza, la aprensión, la duda. Luego de un tiempo, al descubrir que esto es cierto, las parejas suelen sentirse abatidas y sienten que son los únicos que atraviesan esta problemática.

    Cuando tener un hijo biológico es algo difícil, puede aparecer un intenso estrés psicológico en uno o ambos miembros de la pareja. Incluso pueden sentirse inútiles, poco deseables, desanimados, con una sensación de desconsuelo, sufrir una baja en la autoestima y hasta deprimirse. Aunque generalmente ésto suele ocurrirle más a la mujer por el "estigma" de que es ella la que no puede quedar embarazada.

    También puede surgir un sentimiento de duelo por la esterilidad, ya que la misma representa la imposibilidad de tener un hijo. El duelo puede surgir, además, por una pérdida fantaseada de un niño que no han llegado a tener.

    Todos estos sentimientos suelen producirse, porque el diagnóstico de esterilidad:

  • es un impacto, que nadie se lo espera,
  • causa frustración ("¿por qué me pasa esto a mí?"), bronca, culpa asociada a abortos anteriores (por ej. "Dios me castiga"), auto-reproche ("¿será porque tantos años me cuidé?"), ilusión ("seguro que el ciclo que viene quedo"), desilusión, miedo ("¿podré alguna vez lograrlo?"),
  • El duelo por la infertilidad posee características diferenciales con respecto a otros duelos, ya que se duela un deseo, una ilusión, y no algo que se tuvo y luego se perdió.

    Cuando hay un duelo aparecen los reproches (por ej.: "Mi mamá que quería tanto un nieto").

    Aquí es cuando sería importante recurrir a una terapia que los ayude a descubrir que no son los únicos, que hay tratamiento que podrían permitir el embarazo, que existen otras alternativas a tener en cuenta en el caso que esto no sea posible. La terapia podrá ayudar a la pareja a sentirse mejor, a atravesar y sobrellevar el sentimiento de duelo que ésto puede estar produciendo. Es necesario que la pareja cuente, en estos momentos, con un acompañamiento terapéutico.

    Uno de los principales obstáculos para sobreponerse a la infertilidad es el deshonor y la vergüenza que esto causa. Las palabras que usualmente se utilizan para describir a las mujeres sugieren que "son menos mujeres por su incapacidad para tener hijos" (por ej. "es estéril", o "es infértil"). En cambio, cuando el problema se atribuye al hombre, se utiliza un lenguaje más sutil (cantidad baja de espermatozoides", por ej.). A un hombre, generalmente, no se lo llama "infértil".

    Tratamiento médico
    Muchos de los tratamientos, e incluso algunos exámenes de diagnóstico para la infertilidad requieren de un compromiso mayor de tiempo y recursos de parte de la pareja.

    El compromiso con el proceso de intentar superar la infertilidad y el apoyo para la otra persona es parte crucial de la actitud mental necesaria para buscar respuestas a la infertilidad. Este tema lo trabajará el psicólogo en el caso que sea necesario.

    La respuesta a las pruebas de diagnóstico que se efectúen, va a ser la que determine el tipo de tratamiento que se recomiende. El tratamiento puede incluir cirugía, tomar hormonas fuertes, etc. Pero, independientemente del tratamiento que se indique, es importante que los miembros de la pareja tomen en conjunto la decisión de cómo proceder. Se recomienda que la pareja busque los servicios de un psicoterapeuta para discutir sobre este tema.

    Técnicas de reproducción asistida:

    1. Agentes inductores de ovulación. Se les da, a las mujeres, medicamentos que estimulan la ovulación. Puede producir partos múltiples. Se utiliza cuando hay anovulación u otros problemas endócrinos.
    2. Inducción de la espermatogénesis. (pobre producción de espermatozoides). El tratamiento buscará crear las condiciones ideales para los espermatozoides (se evitará la fiebre prolongada, el calor excesivo, algunos deberán someterse a una cirugía, a otros se les recomendará el uso de calzoncillos sueltos. Si se encuentran problemas endocrinos u hormonales, el hombre será tratado con medicamentos, por ejemplo, con testosterona en inyección, Clomid, Pergonal.
    3. Inseminación artificial. El esperma del donante o del cónyuge es inyectado en la cavidad uterina o en las trompas de Falopio. No es dolorosa. Se utiliza, por ejemplo, cuando la endometriosis es la que causa esterilidad.
    4. Inyección intracitoplasmática de esperma. Consiste en aislar un óvulo y un sólo espermatozoide. Bajo visión microscópica y sofisticadas herramientas, se perfora el óvulo y se introduce el espermatozoide en su interior. Si se fecunda, se procede a la transferencia del embrión.
    5. Madre sustituta. Ésta puede donar sus oocitos a la madre portante, o bien puede ser inseminada ella misma y llevar el embarazo a término.
    6. Cirugía del útero. Se recomienda cuando una mujer presenta problemas del útero. En ocasiones la cirugía resuelve problemas estructurales del útero. Pero a las mujeres que han tenido abortos espontáneos se les suele dar ciertos medicamentos como la progesterona natural (para que las paredes del útero estén más preparadas para la implantación del óvulo fertilizado). La progesterona artificial debe evitarse, ya que aumenta el riesgo de tener un bebé con defectos de nacimiento.
    7. El principal tratamiento para problemas en la mucosa cervical, consiste en recetar estrógeno para mejorar la calidad de la mucosa.
    8. Fertilización "in vitro" e implante de embrión. Antes de decidirse por esta opción, es importante que la pareja busque apoyo psicológico. El nivel de éxito de estos procedimientos es muy bajo, y en los casos en que resulta exitosa (entre el 14% y 16% de las parejas), generalmente ha habido varios intentos previos. Cada intento tarda diez días y es costoso. La fertilización "in vitro" es el último tratamiento que se recomienda. El procedimiento es, sintéticamente, el siguiente: luego de la incubación extracorpórea del esperma con los óvulos (que se obtienen por laparoscopía o por aspiración transvaginal asistida por ultrasonido), el óvulo fecundado se implanta en el útero. Se utiliza ante la obstrucción de las trompas de Falopio, o sea, si éstas están dañadas, también son una excelente elección cuando el esperma no tiene la calidad necesaria.
    9. Inyección de semen intracitoplásmica (ICSI). Es un tipo de fertilización "in vitro", útil para hombres con pocos espermatozoides en semen. Se filtran impurezas del semen, se aíslan los espermatozoides del plasma seminal y se busca concentrarlos por centrifugación, para luego depositarlos en la cavidad uterina.
    Estos métodos son altamente efectivos. Estudios publicados en "Obstetrics & Gynecology" a fines de diciembre de 1999, destacan el aumento en los porcentajes de éxito de la fertilización in vitro y otros métodos.

    La fertilización convencional "in vitro" cultiva los embriones en laboratorio durante tres días, antes de transferirlos al útero, en esa etapa es difícil determinar cuáles podrán continuar su desarrollo. Por tal motivo, se colocan de tres a cinco embriones, con la esperanza de que al menos uno se implante, aumentando las posibilidades de embarazos múltiples.

    El cultivo de blástula (un embrión más desarrollado) y su posterior transferencia, es otra forma de la fertilización "in vitro". Los embriones permanecen en el laboratorio durante cinco días, esto permite elegir los embriones más saludables y colocar sólo uno o dos en el útero, además elimina la probabilidad de tener trillizos y disminuye las probabilidades de dar a luz a mellizos.

    Comparando estos dos últimos métodos tratados, si los embriones se dejan tres días (como sucede en la fertilización "in vitro"), hay un 60% de posibilidades de tener un hijo, un 30% de tener gemelos y un 10% de que sean trillizos. En cambio, con el cultivo de blástula, existe un 70% de chances de engendrar un solo bebé y un 30% , de que sean mellizos.

    Para algunas mujeres la infertilidad es una condición temporaria, debido al ejercicio excesivo o a las dietas. A mujeres con exceso de peso, se les dirá que bajen de peso, mientras que a las mujeres demasiado delgadas se les dirá que lo aumenten. Si la infertilidad se debe a exceso de ejercicio físico, se le dirá que haga menos ejercicio.

    Desde un punto de vista psicológico, se podría decir que el médico suele ser puesto por la pareja en el lugar del "embarazador", es decir, que el que embaraza a la mujer sería, para la pareja, el médico y no el marido.
    ¿Cuándo decir basta?
    No siempre el éxito de un tratamiento es un embarazo. Se deberá evaluar junto con la pareja la situación por la atraviesan. Sería importante que se tomen un tiempo para descansar, porque los tratamientos causan dolor y cansancio corporal, además del sufrimiento psíquico. Para que se conecten con el deseo de ese hijo. Es fundamental que la pareja sepa que hay un permiso para decir "basta al tratamiento".

    Tratamiento psicológico
    Es de suma importancia que una pareja que acuda a un psicólogo tenga en claro que su intervención no va a resolver la esterilidad. Éxito terapéutico no es sinónimo de embarazo. El terapeuta debe trabajar sobre diferentes temas, entre los que se encuentra que la pareja acepte que es infértil y que con las técnicas médicas puede lograr el embarazo. Es vital evaluar si la pareja esta de acuerdo, en que la capacidad para tener hijos no es el único indicador del afecto entre los dos.

    La terapia es un espacio para:
  • Pensar.
  • Ayudar a sobrellevar y elaborar el duelo.
  • Despejar conflictos vinculares.
  • Aclarar el porqué y el para qué de un hijo.
  • Conocer sobre su deseo de un hijo.
  • Brindar información en pro de la prevención (explicar cuáles son los tratamientos, qué le puede pasar al paciente, etc.).
  • Demistificar ciertos temas (como el "cumplimiento del mandato familiar, social y cultural).
  • Superar la sensación de fracaso.
  • Desalentar falsas expectativas ("si empiezo un tratamiento médico enseguida quedo embarazada").
  • Propiciar el diálogo en la pareja.
  • Reflexionar sobre los tiempos propicios de embarazo, los límites adecuados, los deseos apropiados.
  • Construir el lugar del tercero (o sea del hijo).
  • Descubrir que no son los únicos con esta problemática.
  • Encontrar otras alternativas a tener en cuenta en el caso de que el embarazo no se logre (por ej. la adopción).
  • Sentirse mejor.
  • Fertilizar el psiquismo. Los factores psíquicos y emocionales tienen gran influencia en la capacidad de fecundar. Esto se puede comprobar en el caso de parejas que, cansadas de intentar conseguir un embarazo, optan por la adopción y al poco tiempo consiguen tener un hijo propio.
  • La decisión de no optar por un tratamiento
    Luego de un cierto recorrido y de una serie de procedimientos diagnósticos realizados, la pareja puede descubrir que no está dispuesta a someterse a ningún tipo de tratamiento.

    Algunas podrán decidir adoptar un niño, otras cambian el foco de sus sentimientos y energías hacia otros aspectos de sus vidas.

    La decisión de seguir o no un tratamiento es la primer opción que debe considerar una pareja, y es necesario que ambos estén de acuerdo en esta resolución. El asesoramiento y apoyo de un psicoterapeuta es de gran importancia en este momento.

    Las creencias religiosas también van a afectar el someterse o no a un tratamiento de la infertilidad. Desde antaño, se aprende que los niños son un regalo de Dios. A la pareja infértil suele resultarle difícil comprender lo que le está sucediendo. Algunos sienten culpa por cosas que hicieron en sus vidas y pueden sentir que la esterilidad es un "castigo de Dios". No obstante, la fe puede dar muchas respuestas, los puede ayudar a aceptar que su misión en la vida quizá no incluya tener hijos biológicos. Y que todo ese amor que tienen para dar pueden transformarlo en caridad o empeñarlo para otras cosas.
    Bibliografía
    Los últimos miércoles de cada mes se dictan charlas de "diagnóstico y tratamiento de la esterilidad" en la Sección de reproducción del Hospital Bernardino Rivadavia de Buenos Aires. Para información: (0054) - 11- 4 809-2024
    Notas
    Infidelidad
    Todo empieza con un secreto
    Familiar alcohólico
    Adolescencia
    La crianza de los hijos
    ADHD
    Ideación suicida
    Entender el pensamiento suicida
    ¿Psicofármacos o Psicoterapia?
    Dormir bien tiene sus ventajas
    Adicto a internet
    Las familias
    La depresión y los sexos
    Los mejicanos y el trabajo
    La mujer en Méjico
    Psicología deportiva
    Autoestima
    Cómo resolver un problema
    Terapia cognitivo conductual
    Víctimas de secuestro extorsivo
    Etapas del ciclo vital
    Infancia
    Niñez
    Adolescencia
    Juventud
    Adultez
    Vejez
    Calidad de vida
    Actividad física
    Intelecto
    Potencial artístico
    Alimentación
    Vida social
    Estética
    Tiempo libre
     
    Utilidades
    Escribir para Sanamente
    Recomendar Sanamente
    Agregar a Favoritos
    Contacto
    Mapa del Sitio
    Inicio
     
    Contacto
    Lic. José Migali
    15-4447-5027
    Buenos Aires
    Argentina
    josemigali@josemigali.com.ar
    Solicite su entrevista
       
    www.sanamente.com.ar
    Todos los derechos reservados.
    2006 - Buenos Aires, Argentina
      Design & Host Nekko