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| Psicología, psicoterapia, psicoanálisis, terapia de grupo, ansiedad, depresión |
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Lic. José Migali
15-4447-5027
Buenos Aires
Argentina |
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| Ser Padres |
Ser padres implica mucho más que el mero concepto que muchos de nosotros traemos a la hora de conformar una familia. No es hasta el momento en que recibimos la noticia del embarazo en que se comienza a sentir más cercano este nuevo papel. Esta aventura irrumpe a veces de manera sorpresiva y otras como parte de una idea planificada.
Lo cierto es que cada uno de los miembros de la pareja tienen conceptos y expectativas sobre qué se trata ser padres mucho antes de que se constituyera la pareja. Sus propias experiencias, sus mandatos familiares y sus valores familiares ya se han venido formando desde el inicio de la conformación de su identidad como persona.
Así sucederá que para muchos ser padres es una obligación, mientras que para otros es parte del sentido de su propia existencia. Para algunos implica el cumplimiento de las expectativas sociales de cualquier pareja que llega al matrimonio, para otros una decisión de su proyecto personal relacionado al deseo de conformar una familia.
De alguna manera todos nos vamos preparando para ser padres desde nuestro más temprano comienzo y es así como las aspiraciones personales, las expectativas de los demás, los valores y el propio proyecto personal condicionan el rol de ser padre.
La llegada del hijo representará entonces una crisis en la estructura de la pareja. Por un lado porque se someterán a juicio el conjunto de aspectos que influyen en la condición de ser padres. ¿Coincidirán nuestras expectativas con lo que realmente llegaremos a ser? ¿Se podrán alcanzar las metas y aspiraciones en relación con nuestro hijo?
Todo esto y el quiebre del equilibrio del sistema bipersonal, en el que las reglas y acuerdos se habían establecido para dos personas adultas confluyen en una reorganización de una nueva estabilidad.
Ahora son tres las personas las que deben convivir y los padres deben saber reacomodarse al nuevo integrante que reorganiza el estilo de vida modificando los ritmos, horarios y necesidades.
Sin embargo esto no es tan abrupto como puede parecer para muchos si se sabe aprovechar la espera de nueve meses como tiempo de preparación y elaboración del cambio que ya se está aproximando. Es en esta etapa llena de fantasía, temores y deseos que la pareja aprehende una realidad distinta a la que estaba acostumbrada.
En la mujer los cambios tal vez parezcan más explícitos. Su cuerpo se modifica y hace inevitable que pase desapercibida. Su salud y su estado emocional también se ven afectados.
Por otro lado aparece un mundo de nuevas relaciones alrededor de la espera. La mujer embarazada cambia la relación con su madre, suegra, y hermanos. En su círculo social pasa a ser el centro del universo despertando sentimientos de ternura.
Muchas veces es sorprendente encontrar cambios drásticos en estas relaciones. Por ejemplo la suegra fría y distante puede convertirse en una fuente de alivio y contención durante el embarazo. Pero es la madre de la embarazada y el marido quienes deben proporcionar la mayor fuente de apoyo. Permitiendo ambos que se fortalezca el vínculo madre-bebé, así como también los nuevos roles de abuela y padre.
Varias investigaciones han demostrado que la participación del padre en el embarazo de su mujer puede preparar el terreno para toda una serie de interacciones familiares positivas que benefician al matrimonio, al niño y fortalecen el vínculo padre-hijo. Por lo tanto quienes deseen una relación sólida con sus hijos deberán echar los cimientos para ello durante la gestación y los primeros meses de vida del bebé.
Es frecuente que los padres se sientan dejados de lado en los primeros meses cuando la atención materna se focaliza de exclusivo en el pequeño. Pero existen formas para intentar reducir este sentimiento y colaborar con su esposa. Pueden bañarlos, cambiarles los pañales y acunarlos. Los demás miembros de la familia deberán contribuir a asegurar que no sean apartados y que puedan compartir las responsabilidades del cuidado del bebé con sus mujeres. Por ejemplo, las abuelas podrán dar un paso al costado para dejar al padre desempeñar un papel de apoyo. Los padres deben tener presente que la vida familiar no consiste solamente en satisfacer las necesidades materiales y económicas de sus familias, sino cubrir las demás necesidades físicas y emocionales cambiantes.
Al mismo tiempo surge la contrapartida de dicha relación a medida que el bebé es menos dependiente de los cuidados maternos. El marido reclama atención de la madre que se ha entregado al idilio con su bebé. Y ella debe ceder lugar a la pareja y reconquistar a su esposo.
La reorganización de la pareja se da también en varios planos, se acomoda a un nuevo estilo de vida que implica modificaciones en todos los sentidos. Con el nacimiento del primer hijo aparece una nueva estructura: una familia, y es en este devenir que se aprende a ser padres. |
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Bibliografía
Levy, Ricardo, Lilian Banderas (1998): "Cuando es preciso ser padres",
Editorial Belgrano; Bs. As., Argentina. ·
John Gottman, Joan De Claire; (1997): "Los mejores padres";
Javier Vergara Editor; Bs. As., Argentina.
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