|
| Suicidio |
El suicidio es la muerte autoinflingida intencionalmente. Es la salida a una crisis o problema que causa sufrimiento a la persona (por ejemplo: desesperación, necesidades insatisfechas, desesperanza, soledad, falta de alternativas, necesidad de escapar de algo, frustración, etc.).
La persona no busca autoagredirse, sino una salida a sus dificultades, una posibilidad de escapar, porque no soporta lo que está viviendo y/o no encuentra otra alternativa.
El suicidio es una solución permanente a un problema temporal, que en muchas oportunidades es la depresión. Para enfrentar mejor el suicidio, es necesario ayudar a la gente que rodea a estos sujetos a que aprendan a reconocer los signos y la manera de intervenir.
En Argentina representa el 10% de muertes en la adolescencia. Es la tercera causa de muerte. La primera son los accidentes y la segunda los actos de violencia.
En EEUU, 30.000 de las muertes ocurridas se deben al suicidio, mientras que los intentos se multiplican 10 veces más. La tasa de suicidio aumenta con la edad, y se acentúa en la crisis de la edad media. Pero está en aumento en los jóvenes (adolescencia y adultez temprana).
En las mujeres hay 4 veces más intentos de suicidio que en los hombres, mientras que en los hombres hay 3 veces más suicidios consumados.
Las personas casadas y con hijos tienen menos probabilidad de hacer un intento o consumar el suicidio, según lo manifiesta la Asociación Psiquiátrica Americana.
Los hombres utilizan habitualmente armas, o bien la muerte se produce por ahorcamiento, en tanto que las mujeres tienen más probabilidad de morir por sobredósis.
Una persona que tiene intentos previos de suicidio presenta mayor riesgo de suicidarse. La prevalencia del suicidio parece ser mayor en los niveles socioeconómicos más elevados.
Las enfermedades físicas, como el cáncer o problemas endócrinos, pueden llevar a una persona al suicidio. Entre un 1,4 y un 1,9 de los pacientes oncológicos se suicidan.
En los pacientes psíquicamente perturbados el riesgo del suicidio es mayor. Un 80% de pacientes con trastornos depresivos tiene probabilidad de morir por suicidio, un 50% de pacientes con esquizofrenia (entre un 10 y un 15% logran suicidarse), un 25% de pacientes que abusan de sustancias (personas que abusan de sustancias tales como opioides y alcohol, suelen presentar síntomas depresivos, e incluso depresión), un 10% de pacientes con esquizofrenia, un 5% de pacientes con demencia, entre otros (pacientes con trastorno bipolar, con trastorno de ansiedad).
Se pueden distinguir los suicidios crónicos: muertes por obesidad, abuso de alcohol u otras sustancias, hipertensión, etc.
Las conversaciones acerca del suicidio no provocarán un intento de suicidio por parte del paciente. Sino que le muestran que es un tema preocupante, permitiéndole describir sus sentimientos y sus miedos y haciéndole sentir que tiene algo de control sobre la situación.
Cualquier persona que presente intentos de suicidio debe ser atendida con urgencia. |
|
Causas del suicidio
El suicidio es un acto biológico, psicológico y social. Esto se debe a los factores que están presentes.
En cuanto a lo biológico, la deficiencia de la serotonina (un neurotransmisor) está presente el la conducta impulsiva, (tal como sucede en pacientes con trastorno depresivo). También hay factores genéticos presentes en estos actos, ya que el suicidio suele presentarse en determinadas familias.
En relación a lo psicológico, la depresión, la desesperanza, la impotencia son las causas más comunes. También lo es la pérdida de un ser querido, ya que hiere narcisísticamente a la persona, o es una situación que no se tolera.
Sigmund Freud considera al suicidio como una agresión dirigida hacia adentro del ser contra una persona internalizada. Son fantasías que incluyen deseos de venganza, poder y castigo. Creía que en una persona suicida existía el deseo prematuro reprimido de querer matar a alguien más.
Aron Beck encontró que la desesperanza es uno de los indicadores más precisos del riesgo de suicidio.
Haciendo referencia a lo social, el aislamiento social puede conducir a una persona a autoinflingirse la muerte.
Por ejemplo, en pacientes que abusan de sustancias, algunos factores que se relacionan con el suicidio son:
presencia de depresión,
apoyo psicosocial poco consistente,
presencia de una enfermedad médica importante,
vida solitaria,
desempleo.
Otro ejemplo son los pacientes que padecen esquizofrenia. Entre los factores que los conducen al suicidio se encuentran:
depresión,
sentimiento de vacío,
"orden" de una alucinación auditiva.
Personas con mayor riesgo a cometer un suicidio
45 o más años;
dependencia de alcohol;
personas irritables, coléricas, violentas, desesperanzadas, pesimistas; con intentos previos de suicidio (5 de cada 4 personas que tienen suicidios fracasados lo vuelve a intentar),
sexo masculino;
personas aisladas socialmente, y reacias a aceptar ayuda;
presentan un episodio depresivo que tiene una mayor duración de la normal;
previas internaciones hospitalarias;
pérdida o separación reciente;
trastorno depresivo;
con complicaciones físicas. Por ejemplo cáncer u otra enfermedad;
desempleo o jubilación;
individuos solteros, o viudos, o divorciados;
personas que no toleran la frustración;
que presentan una historia familiar de suicidio;
personas que tiene disponibilidad de medios. Por ejemplo, en su casa hay un arma;
personas que dicen que van a suicidarse. Es falso que quien manifiesta ideación suicida nunca consuma el hecho. 8 de cada 10 persona que se suicidan lo avisan abiertamente. Esto también se puede ver en personas que tienen un plan de acción confeccionado, o falta de planes para el futuro, individuos que regalan sus bienes, etc;
relaciones interpersonales y ambiente familiar conflictivo;
escasos logros personales.
Señales de suicidio
La decisión del suicidio no suele ser impulsiva, sino que es algo que se evalúa durante un tiempo.
La mayoría de las personas que hacen intentos de suicidio van dejando rastros de este accionar, que oscilan entre cambios sutiles en la conducta hasta indicios importantes.
Casi las tres cuartas partes de las personas que se suicidan visitan a un médico (por lo menos 4 meses antes).
Muchos pueden manifestar abiertamente "voy a matarme", "mi familia estaría mejor sin mi", "quiero morir". Todas la verbalizaciones que hacen acerca del suicidio o la muerte deben ser consideradas como posibles.
En cuanto al cambio en la conducta, se los suele ver alterados, deprimidos, deseperanzados, sin saber que hacer con su vida, comen menos de lo usual, están retraídos, ignoran los impulsos sexuales, duermen más profundamente o que padecen insomnios.
Un intento de suicidio, por improbable que parezca, no debe ser tomado a la ligera. Aunque la persona manifieste que "sólo buscaba llamar la atención".
Otra manifestación puede ser que abandonen (regalen, donen, etc.) bienes materiales. Debe prestarse atención a quienes sufren depresiones severas, o quienes se enteran que padecen una enfermedad incurable (como un tumor maligno, SIDA, etc.), y también personas alcohólicas.
Estar atentos cuando...
- Una persona que padece depresión refiere que no quiere seguir viviendo.
- Una persona alcohólica manifiesta que está perdido y que así no puede seguir viviendo
- Un individuo con trastorno bipolar dice que a pesar de las cosas lindas que tiene (como hijos, amigos, profesión, etc.), nada le causa placer.
Mitos del suicidio
- Las personas que manifiestan suicidarse no lo hacen nunca.
- El suicidio se produce sin un aviso previo.
- Todos los que se suicidan son enfermos mentales.
- El suicidio se hereda.
- Las personas suicidas están decididas a morir.
- La persona mejora luego de que intenta suicidarse.
Depresión y suicidio
Una de las peores consecuencias de la depresión puede ser el suicidio (el 80% de los pacientes depresivos tienen intentos de suicidio).
Los pacientes depresivos experimentan desesperanza, pesimismo y creen que la vida no tiene sentido. Y esto puede llevarlos a la decisión de suicidarse. Ante un paciente que padece depresión nunca hay que descartar la posibilidad de que exista un intento de suicidio.
Pacientes con riesgo de un comportamiento suicida deberán ser hospitalizados, para ser controlados y protegidos. Aunque también es posible que se decida resguardarlos de algún otro modo (por ejemplo con una persona en su casa que cuide de él todo el día).
Es importante que se le explique que su depresión puede ser tratada, que un psicólogo y un psiquiatra pueden ayudarlo y sus síntomas serán aliviados rápidamente con terapias y medicación. Esto no es obvio para estos pacientes, y creen que lo que les pasa no tiene cura. Esto a su vez permite que el paciente se sienta aliviado, capaz de controlar sus impulsos y dispuesto a realizar un tratamiento que mejorará su estado general.
Para ayudar al paciente de este modo es necesario que la familia o sus allegados, reconozcan y detecten que la persona sufre de depresión.
Suicidio en niños y adolescentes
La ideación suicida, las señales y los intentos de suicidio, también aparecen en niños y adolescentes. En los adolescentes, es un problema en aumento. Las explicaciones que se han encontrado para este fenómeno son: el reflejo de los cambios sociales, la mayor disponibilidad de medios, el incremento de estos medios, el abuso de alcohol y otras sustancias, etc.
La prevalencia del suicidio va en aumento con la edad. Sin embargo, los suicidios consumados no aparecen antes de los 12 años. La inmadurez cognitiva parece ser un factor protector.
Los factores que desencadenan los intentos de suicidio son: la crisis de identidad, los sentimientos de rechazo, el temor de diferenciarse del grupo de pares y la vulnerabilidad a los ambientes caóticos, agresivos y negligentes (tanto en niños como en adolescentes). A todos estos se suman los factores que también predispone a la población adulta.
Es necesario que los padres pregunten directamente a sus hijos acerca de estos pensamientos, porque la mayoría de las veces desconocen su presencia.
En los adolescentes, los intentos de suicidio se asocian con el trastorno depresivo, episodios maníacos y trastornos psicóticos como la esquizofrenia. También se asocian a la conducta impulsiva, violenta y agresiva. Según la Academia Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes, cerca del 5% de los niños y adolescentes sufren de depresión en algún momento de sus vidas.
Entre los precipitantes de las conductas suicidas en adolescentes se encuentras conflictos y discusiones con miembros de la familia y con su pareja.
Pero el detonante puede ser cualquiera: estrés, la pérdida de un ser querido, el divorcio de los padres, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros, la mudanza a un lugar lejano, las confusiones propias de la edad, las presiones para triunfar, etc.
Se puede detectar la depresión en los niños y adolescentes en diferentes conductas manifiestas (ya que la depresión en estos difiere de la de los adultos). La idea del suicidio como única solución válida, es frecuente más en los adolescentes deprimidos, que en los niños deprimidos.
En los niños la depresión puede manifestarse de varias maneras. Por ejemplo, dejan de jugar con sus amiguitos, pasan más tiempo solos, las cosas que les divertían ya no les provocan la misma sensación, llaman la atención negativamente, tienen dificultades para concentrarse, su rendimiento escolar disminuye, muestran conductas regresivas (por ejemplo, un niño que no se orinaba más, vuelve a hacerlo, otro niño puede comenzar a comportarse como un bebé, etc.).
Los adolescentes presentan algunos signos comunes a los adultos (por ejemplo: falta de energía, problemas en el sueño disminución o aumento del apetito, les cuesta concentrarse, bajo rendimiento académico, descuido en la apariencia personal, etc.). Pero la característica esencial es que se vuelven más irritables.
Algunos autores coinciden que en los adolescentes el suicidio puede ser contagioso. Porque se identifican e imitan el comportamiento suicida. En estos casos es necesario ofrecer apoyo y orientación a los amigos de personas que hayan cometido suicidio.
Suicidio en la tercera edad
La población anciana presenta una alta incidencia de suicidio, que es de 40 por 100.000.
La soledad es la razón que más comúnmente lleva a los ancianos a la decisión de terminar con su vida. Otros factores que aumentan el riesgo de suicidio son: la depresión, el abuso de alcohol, la reciente muerte del cónyuge, una enfermedad crónica o dolor físico, entre otros.
En los ancianos, la depresión se puede manifestar a través de problemas físicos como náusea, mareo, dolor de cabeza, agotamiento físico, estado de ánimo decaído, tristeza o llanto sin razón aparente, pérdida de interés por las cosas, irritabilidad, etc.
Es aconsejable a las personas mayores traten de mantenerse activos, ocupados y en contacto con amigos, familiares.
Los efectos del suicidio en la familia. ¿Y los que sobreviven?
La muerte de una persona es al mismo tiempo un principio (para los que sobreviven) y un final (para el que fallece).
Los familiares y allegados del que se ha suicidado necesitan ayuda durante este período de duelo. Pueden, recurrir a grupos de apoyo o de autoayuda. La psicoterapia también les dará la posibilidad de hablar de sus sentimientos y les proporcionará alternativas para enfrentar esta situación.
El suicidio puede hacer que la pérdida de un ser querido sea aún más dura que la muerte natural. Algunos familiares reaccionan con sentimientos de abandono, rechazo, enojo, culpa, responsabilidad y vergüenza.
Las reacciones dependerán de una gran variedad de factores, del tipo de relación, la naturaleza del suicidio, la edad, las redes de apoyo con las que se cuente, y también la capacidad para afrontar la situación, las creencias culturales y religiosas, entre otras.
Enfermedades físicas y suicidio
Las personas que reciben el diagnóstico de cáncer atraviesan diferentes niveles de estrés y angustia. Entre los que se encuentran: el miedo a la muerte, la irrupción de los planes futuros, los cambios físicos, psíquicos, en su papel social y su estilo de vida. Sin embargo, no todos atraviesan una depresión grave, ni terminan con su vida (la prevalencia es del 1,4 al 1,9%).
Entre los factores que hacen a una persona más propensa al suicidio se encuentran:
- la depresión y el sentimiento de desesperanza,
- el dolor incontrolado,
- historia familiar de suicidios,
- ansiedad,
- sentimientos de pérdida de control,
- problemas familiares,
- amenazas o historia de intentos de suicidio previo,
- agotamiento, etc.
Existen muchas ideas falsas sobre el cáncer y sobre cómo viven los pacientes con esta enfermedad. Por ejemplo: que todas las personas con cáncer sufren de depresión, que la depresión es normal en estas personas, que no existe tratamiento. No obstante la tristeza y es una reacción normal. Pero tristeza no es sinónimo de depresión.
Los síntomas de culpabilidad, inutilidad, desesperación, los pensamientos suicidas y la pérdida del placer son los más útiles a la hora de diagnosticar la depresión en personas con cáncer.
Suicidio y eutanacia
La eutanacia es la muerte asistida y está fuertemente relacionada con las decisiones sobre el derecho a morir. Es el acto de matar a una persona desahuciada por razones de compasión.
Este tema conlleva opiniones muy diversas y una fuente constante de controversia. Una persona que sufre, que padece una enfermedad incurable ¿Tiene derecho a decidir sobre su propia muerte?.
Este tema crea conflictos entre el deseo de control del paciente y el deber del médico de promover la salud. Conlleva, además, problemas legales, éticos, morales, médicos, filosóficos. Sin embargo cada vez son más los médicos que están a favor del control del dolor y del derecho de los pacientes a rechazar la prolongación artificial de la vida.
Por otro lado, otro la contraparte considera que se puede aliviar sus síntomas, reduciendo así la necesidad del paciente de tomar medidas drásticas. Piensa, además que sería recomendable que recibieran tratamiento para la depresión, al mismo tiempo que se hace lo posible para prolongar su vida (por ej. a través de quimioterapia, ventilación asistida, diálisis, nutrición e hidratación artificial, etc).
La Asociación Médica Americana y el Comité del Estado de Nueva York, se oponen a la eutanacia, porque la consideran inmora.
Por otra parte, "Choise in Dying, Inc." (National Council for the Right to Die), es una organización que lucha por la defensa de los derechos de los pacientes al final de la vida. Otorga a las personas de un poder escrito, para establecer las directrices previas relativas a su atención médica y la prolongación artificial de su vida. Esta organización explica que la muerte es parte de la vida y una realidad, tan válida como nacer, crecer y envejecer.
En una encuesta que se realizó en los EEUU se obtuvo, que entre un 25 y un 30% de los médicos americanos está a favor de la eutanacia.
Tratamiento
Uno de los objetivos del tratamiento en pacientes suicidas es intentar prevenir el suicidio provocado por la desesperación debida a los síntomas mal controlados. El tratamiento del suicidio debe ser preventivo.
La mejor esperanza está en la prevención, detención precoz del suicidio, y en el tratamiento de los trastornos mentales que lo subyacen.
Se puede hospitalizar a una persona que tuvo intentos de suicidio o que, por algún motivo, el profesional considera que presenta riesgos de suicidarse. La hospitalización también dependerá de:
- el diagnóstico (por ejemplo, personas con depresión tienen mayor riego de suicidio),
- la gravedad que presente el cuadro,
- la ideación suicida,
- la capacidad de salir adelante que tenga,
- el apoyo social con el que cuente (por ejemplo si vive solo y no hay nadie que se ocupe de él tiene mayor riesgo),
- los factores de riesgo (descriptos en otro punto).
No sólo la hospitalización es parte del tratamiento, sino que el paciente puede requerir atención ambulatoria. Esta implica que el profesional esté disponible el tiempo que sea necesario.
Hay 3 cosas importantes que el profesional debe realizar para prevenir el suicidio:
- Reducir la angustia del paciente.
- Crear una fuente de apoyo real.
- Ofrecerle alternativas al suicidio para resolver los problemas.
Es importante que el paciente esté contenido.
Otros tratamientos a considerar incluyen la medicación que alivie la angustia rápidamente, como los antidepresivos, o en otras ocasiones los antipsicóticos.
La terapia electroconvulsiva suele se efectiva para pacientes gravemente deprimidos.
Es indispensable utilizar un enfoque de tratamiento orientado a la intervención en momentos de crisis dirigido al sistema de apoyo del paciente.
Notas relacionadas:
Ideación suicida
Comprendiendo el pensamiento suicida |
Bibliografía
Kaplan, H.; Sadock, B.; Grebb, J. (1997): "Sinopsis de Psiquiatría". Baltimore, Maryland, William Wilkins; Argentina, Editorial Panamericana.
Manuel Suárez Richards (1995): "Introducción a la psiquiatría". Argentina, Editorial Salerno.
|
|
|